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Soy Claudia, y en la actualidad, muy a mi pesar, soy “el día a día”, soy la expectativa de cómo se presenta el hoy, soy el momento; contrariamente a lo que me define desde siempre: el querer organizar todo minuto a minuto.
Hoy por hoy, la realidad me supera, me lleva puesta.

Soy hija mayor de 3. Viví una infancia feliz de siestas en la plaza, casita en los árboles y la puerta abierta en la casa de los vecinos. Y una adolescencia en la que apareció mi gran amor, mi compañero de vida. Y, a pesar de todos los proyectos de familia que siempre hice, nunca pero nunca me imaginé uno tan ambicioso como en el que me encuentro hoy.

Soy Juan, mi amor, mi cómplice y todo. Y, desde hace ya casi 29 años, seguimos creciendo y aprendiendo juntos a la par.
Por planificación y por sorpresa, soy MAMÁ x 6, y ejerzo “full time” esta profesión cumpliendo servicios de chofer, enfermera, cocinera, maestra, cadete, asesora de moda, cuidadora, costurera, superhéroe (mujer maravilla), jugadora de fútbol, detective de cosas perdidas; y mil cosas más. La verdad… esta tan amplia maternidad me descolocó, me desordenó y a la vez… me completó.

Soy argentina, nací en Tucumán, y tengo un gran amor por mi país y mi provincia. Aunque también siento orgullo al decir que mis raíces son españolas y que un día pude ir al pueblo donde mi abuelo nació y verlo a él en las aldeas, en las montañas y en cada leyenda.

Soy periodista/locutora que quedó pendiente en el intento; y psicóloga de alma, dentro y fuera de un consultorio.
Soy amiga incondicional, mi primera opción es confiar, soy entrega absoluta aunque me olvide de mi misma.
Soy compromiso, responsabilidad y exigencia (AUTO-exigencia) al máximo.
Soy la constancia, voluntad, orden y obsesión de mi papá; y la simpleza, practicidad y organización de mi mamá.

Soy cada uno de los libros que leí y que hoy se apilan en mi mesa de luz porque caigo rendida. Soy las canciones de Cortéz y de Serrat. Soy el reírme hasta que me duele la panza en las juntadas con mis amigas entrañables, y soy el disfrutar de vacaciones sencillas, con la familia, en aquellos lugares que nos llenan el alma.

Soy la pasión por el mar, la fotografía, Boca Juniors, los atardeceres de Punta Colorada y el dulce de leche.
Detesto la mentira, las injusticias, las matemáticas y los errores de ortografía.
Soy las ganas de viajar constantes, el no poder quedarme callada y el llorar fácil.

Soy la entrega total, el compromiso pleno y los enojos que se me pasan rápido de Micaela. Soy la bondad y la testarudez de Martín. Soy la curiosidad, la inestabilidad y las metidas de pata de Matías. Soy la picardía y desfachatez de Marcos. Soy la alegría y la locura de Manuel y soy la paz y la explosión de María.
Soy, en cada uno de ellos. Allí me reflejo. Ellos me definen y me hacen ser cada día mejor persona, mujer más íntegra y Mamá plena…

Soy creyente y trabajo mi fe a diario. Creo que si Dios lo quiere así, es por algo; y que mamá María siempre me lleva de la mano.
Soy también mis materias pendientes en la vida: jugar al fútbol, conocer Machu Pichu, aprender a tocar la guitarra, a tejer, a maquillarme y a hacerle trenzas a mi hija.

Aprender a vivir de una manera más desestructurada, arriesgarme más y prevenir menos; disfrutar más sin calcular tanto…
Soy grandes contradicciones… Me encomiendo a Dios, y vivo cuestionando la religión. Seguridad para llevarme la vida por delante, y miedos profundos que me paralizan. Decidida, y con muchas indecisiones; “todo fríamente calculado” y a la vez un caos constante.

Soy, en definitiva… siendo. En proceso de ser cada día mejor, de alcanzar metas y de encontrar mi mejor versión.