Soy Urania. Aunque algunos me conocen por Andrea mi segundo nombre, soy la misma.
Nací en el país de la eterna primavera, Guatemala de mi corazón.
Hoy, resido en suelo extranjero; país bienaventurado que va abriendo paso a paso mis sueños y futuro a mis herederos.
Llevo en la sangre una mezcla de razas; soy alegría y sonrisas en mí andar.
Mi madre, una musa de la paciencia y bondad. Mi abuela, reina guerrera.
Creo en Dios, la familia y el amor.
Soy la que disfruta de un buen café y el vino tinto. Soy perfume y un rojo en los labios.
Mis ojos no necesitan traducción, la mirada lo dice todo. Optimista por naturaleza. A veces necia, a veces débil, y otras veces temperamental.
Cordial con todos, amiga de pocos.
Soy amiga de quien sea sincero y transparente. Nunca seré media amiga, no me doy por la mitad. Así lo mismo para el amor. Nada a medias. Yo soy todo o nada, no me gustan los términos medios.
Soy espontánea, por eso me permito ir en busca de un nuevo lugar por descubrir, una comida por probar, alguien nuevo por conocer.
Hace dos décadas conocí el amor. Vamos de la mano; sumando momentos, corrigiendo errores y bailando juntos por la vida, que así es más alegre.
De este amor nacieron dos varones. Apuestos, nobles y alegres. Mis ojos los ven así; orgullosa soy que me llamen mamá.
Soy la que le gusta pasar tiempo a solas, a menudo alimento esa niña en mi interior, comiendo golosinas y viendo caricaturas.
Soy sensible. Con facilidad lloro, ya sea de alegría o de tristeza.
Soy agradecida, afortunada, también muy querida. Pienso en grande, con mil ideas por minuto. Ideas que a veces no aterrizo porque voy muy aprisa.
No me arrepiento de aquella quien fui. No dejo que los errores de mi pasado me atormenten, ni permito que el futuro sea motivo de angustia.
Soy la que se alegra con el ruido del mar, el calor de los míos y los amigos.
Sigo en busca de quien soy, continuo conociéndome y amándome. Soy quien soy.