Soy aquella que está transitando un momento triste, ya que el amor de mi vida, mi compañero por 43 años partió. Me ha llevado mucho tiempo acostumbrarme a su ausencia. A los espacios vacíos, a las cosas que no se usan, su ropa, su olor, el tener que hacer todo sola.
Comparto con ustedes un proyecto que me ayudó y llenó mi alma, soñando con que algún día mis nietos conozcan a su abuelo a través de esta idea: un libro. Sí, armé un libro.
Comencé pensando en hacer un libro propiamente dicho, pero después se me ocurrió que era mejor hacer una carpeta a la cual se pueda agregarle hojas.
Fotos. Primero puse todas fotos de él solo.
-¡No está nada mal!!!, pensé.
En el siguiente paso, puse fotos de nosotros, de mi hija, de amigos que siempre estuvieron con él. Lo fuí haciendo en orden cronológico. Desde que nos conocimos, nuestro casamiento y cada paso importante de nuestra vida juntos.
Este proyecto me ayudó a salir adelante. Tardé un año. Y me dio paz.
Lo tengo presente, está sobre la mesa del café en el living para quien tenga ganas de mirar.
Soy lo que soy gracias a él, un hombre bondadoso que me dejo crecer.
Soy docente, soy “PNL coach”, soy deportista; solía gustarme cocinar y también soy amigable.
Seguiré siendo como soy, pero eso sí, aprendí a decir que NO, una palabra que nunca usaba. Cuando cambia tú vida y están indefensa, todos se adueñan de vos.
Ojalá esto le sirva a alguna /o que le haya sucedido algo parecido, aunque no se lo deseo a nadie, pero así es la vida.
Bárbara.