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Soy amiga, hermana, hija, mamá, mujer con la que siempre vas a tener tema de conversación.
A la que se le pone la piel de gallina con una canción, un baile, un cuadro, incluso la que lagrimea. La que baila y canta como si nadie la viera, en el auto, en la ducha, en las fiestas. La que disfruta de sus trabajos porque le pone garra, corazón y pasión. La que ama viajar y conocer gente nueva. La que generalmente está de muy buen humor y no quisieras ver enojada. La que corre todo el día porque no logra sincronizarse con el reloj y las 24 hs son pocas. La relajada, sin estructuras, volada que también tiene su parte perfeccionista y exigente quema cocos.

Su vida se debate entre la adulta y su niña interior: indecisa/decidida – segura/insegura- perfil bajo/llamativa – media cola/pelo suelto – sweater en los hombros o en la cintura (cómo se acuerdan mis amigas).
La que prefiere conocer y empatizar a juzgar. La que pelea con su marido por ser desordenada. La que disfruta de formar equipo y funciona mejor así que sola. La que empieza algo y lo termina a sus tiempos, demasiado largos muchas veces. La que empieza un tema y se va por las ramas. La que ama la sobremesa, las largas charlas y las tertulias. A la que difícilmente la gente le caiga mal. A la que le copan las zapatillas, vestirse cómoda y sentirse bien.

La que ama el estado de embarazo y ser mamá y que reza cada día para que aquellas que deseen hijos, cumplan su sueño. La que mira a sus hijos y llora de emoción por el milagro de la vida. La que cree que siempre hay que decir las cosas lindas y buenas de los demás y que lo malo, si no es para sumar, mejor callarlo. La que agradece la familia que le tocó y que elige todos los días.
La que se desvive por sus hijos y disfruta de su niña interior jugando con ellos. A la que su hija Cata le dice que se proteja la voz para que no grite cuando se enoja. La que cuida que sus hijos coman porquerías pero no puede vivir sin sus chucherías dulces. La que pierde aviones, llega el día antes del vuelo o incluso el día después. La que cree fervientemente en que no hay nada que una sonrisa y un por favor no puedan lograr.

Esa es… aquella que soy, con mis pro y mis contras, trabajando todos los días para aceptarme y disfrutarme como soy porque eso me hace ¡Feliz!