Soy una argentina del interior viviendo en tierras extranjeras.
Soy mezcla de razas y culturas que traigo en mi sangre y otras que he adoptado.
Soy un poco de todas las historias que quiero contar. De todos los libros que pienso en escribir, de todas las vivencias que quiero transmitir. Estoy llena de ideas, de proyectos, de sueños que sé que voy a alcanzar.
Creo que la Virgen me lleva de la mano.
Soy la fusión de lo que me enseñó mi abuela, de la sensibilidad que me transmitió mi mamá, del prisma mágico que pone mi hijo delante de mis ojos y el pacto de amor sincero sellado (con besos) con el hombre que tengo a mi lado.
Me agoto y a la vez soy inagotable; me canso y a la vez soy invencible.
Energía y amor.
Libros. Letras. Luz.
Soy los animales que elegí dejar de comer.
No confío en la gente que no tiene amigos, que no ama los animales, ni en aquellos que no tienen palabra.
Durante un tiempo, mi cuerpo estuvo enfermo pero mi alma siempre se mantuvo de pie y sana.
Soy el ritmo de las canciones que bailo.
Soy comunicación y soy canal.
Soy los lugares a los que quiero volver y los que quiero conocer.
Con mi compañero de ruta venimos juntos desde algunas otras vidas.
Extraño las caricias de mi mamá. Sus jugos de naranja exprimidos en el desayuno. Gritarle: ¡”mamá”! desde la cama para que venga a acostarse conmigo.
Lo más valioso de mi casa son los libros.
En mi familia me dicen: Yoyo